La novela más política de Elena Garro Y Matarazo no llamó… publicada por Mardulce Editora, es una crítica aguda al régimen mexicano autoritario de los años 50 y 60. Una historia donde la desconfianza y la violencia se adueñan del relato.

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Escrita en Paris en 1960 como figura en la última hoja del libro, la mexicana Elena Garro más conocida por su comportamiento que por su obra, retrata la vida de Eugenio Yáñez, un burócrata solitario que vive en la ciudad sin sobresalto, hasta que se corre de su condición de espectador, rompe con esa monotonía y se involucra en una huelga de trabajadores. En un principio proveyéndoles cigarrillos, para luego terminar hospedándolos en su casa e involucrándose dentro de un grupo heterogéneo con intenciones inciertas. Lo que primero pareció un intento de vida nueva, un escape de su rutina gris, resultó ser el comienzo de una serie de sucesos que terminarán de la manera menos pensada. En medio de ese desorden aparece Matarazo, un hombre distante que llama la atención de Yáñez y del cual se vuelve dependiente. Los celos entre los militantes, la violencia, las mentiras, la desconfianza y la impunidad irán hilando la historia para dejar al descubierto un sistema político policial viciado.

  A medida que avanza el relato, el lector va construyendo la imagen de Yáñez y de Matarazo, la dependencia mutua reflejará la soledad e impotencia de dos inexpertos en la militancia. Garro hace uso del recurso del silencio para generar momentos de tensión, sin abandonar el ritmo de la prosa. El ritmo y la tensión se convierten en la savia de la historia. Se disfruta del genio de la mexicana para, a partir de la vida llana del protagonista, retratar un entramado, un universo plagado de violencia, corrupción e impunidad. A pesar de que la historia se irá complejizando, no deja de perder la calidad poética de las descripciones, de la belleza frente a la muerte.

 Los libros de Elena Garro circularon poco en la Argentina, recién en 2011, la editorial Mardulce publicó Andamos huyendo Lola, un relato perfecto de la persecución, de la paranoia, de la literatura y de la confrontación de lo femenino contra el poder devastador masculino. Lo que no pasó desapercibido fue la vida de la escritora que estuvo por encima de su holgada producción literaria. El haber sido esposa de Octavio Paz -con quien tuvo una hija- y amante de Bioy Casares -con quien mantuvo una nutrida correspondencia- hizo de su vida una novela. Siempre a la sombra, siempre al margen, como Yáñez y Matarazo.

Y Matarazo no llamó…, Elena Garro, Editorial Mardulce, 198 páginas. 

 

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