La activista trans, integrante de la Colectiva Lohana Berkins y consultora del Programas de Naciones Unidas (ONU) Violeta Alegre denunció un incremento de la violencia en las calles de Grand Bourg. A raíz de una situación puntual, Alegre -como vecina de la localidad y voz con autoridad- manifestó su preocupación y analizó la realidad de la población travesti, transexual y transgénero en el Conurbano.

13931646_10210474684848711_1271893423_oEl hecho sucedió el lunes pasado, cuando un amigo gay -al que llamaremos Carlos- acompañaba a su pareja a la estación de Grand Bourg. Eran las 7.15 de la mañana. En el trayecto, a pocas cuadras de la boletería, un grupito de chicos les tiraron cascotes y le pegaron a la pareja en la pierna. Asustados, corrieron y se resguardaron en la estación. A la vuelta, sucedió algo similar. Carlosregresaba solo y desde otra barrita de chicos le pidieron un cigarrillo. El amigo de Violeta les convidó y siguió su camino. La respuesta fueron más piedras y Carlos volvió a correr.

-¿Ellos percibieron cuál fue el motivo?

-Hay un ataque hacia las identidades disidentes. Pensaba, si fuesen dos tipos a los que no se les notara que fuesen gays, ¿hubiese pasado lo mismo? Puede que sí, pero hay una realidad: el hecho de portar con otros cuerpos y con una femineidad siempre fue más vulnerado en el espacio público, ya sea una mujer, una travesti o un hombre con modales femeninos. El sistema lo que castiga es justamente la femineidad.

-¿Estos grupitos amenazaron con robarles?

-No, fue la violencia. Eso es una de las cosas para destacar. En el segundo caso, cuando Carlos volvía solo podrían haberle robado el paquete de cigarrillos, pero no… Se lo pidieron y después le tiraron piedras. También hay una cuestión de los grupos, cuando se juntan varones para mostrar ‘lo macho que sos, mirá el puto tiremos cascotes’.

-Además de este episodio, ¿supiste de algún otro caso?

-Hacia el colectivo supe del caso de Vicky Izquierdo, que había sido agredida ella también. Después me entero de cosas que pasan con las chicas que trabajan sobre la Ruta 8, que son agredidas, que cada dos por tres hay una muerta y no se entera nadie, ya sea por algún prostituyente o por la misma violencia a la que están expuestas.

-¿Te acordás de alguna de las muertes?

-Hubo varias muertes en los últimos tres años. Hay una organización acá, que hizo un trabajo más territorial y hubo varias muertes por violencia y por enfermedades.

-¿Cómo está la situación después del cierre de los prostíbulos en el distrito? 

-No hay persecución tan sistemática con las chicas que están trabajando. Lo último que me enteré que la Policía local está enfocando más en los clientes y no tanto en las chicas trans que están trabajando. Siempre hemos sido la caja chica de la Policía. Para mí no es un trabajo, porque el colectivo trans no está teniendo la posibilidad de elegir. Es bastante complejo, las chicas están en una situación de extrema vulnerabilidad. No conocen ni siquiera las leyes. Y más acá, en el Conurbano, que es otra historia. Hay mucho más peligro, porque están solas. Algunas inclusive vienen de Capital a trabajar acá, sobre la Ruta 8.

No tengo muchos datos de las chicas que están en situación de prostitución. Pero es una cuestión general también, siempre existió esta situación de sufrir violencia, de persecución policial, de llevárselas detenidas, de violaciones de sus derechos, de tener que arreglar con plata para trabajar en una esquina, en una zona.

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-¿Como vecina observaste un avance de la violencia en Grand Bourg?

-Sí, en general sí. Y es bastante evidente porque hay un retroceso importante. Se han vaciado programas (sociales), el trabajo y los aumentos genera este tipo de actitudes que estaban ahí como pauseadas, y se activó mucho.

-Ves a jóvenes más vulnerados. 

-Sí, el aumento afectó a todos y a todas; el transporte público… el consumo, todo es un combo.

philo
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  1. Gabriela Alejandra Homann Ayal 16 agosto, 2016 at 12:17 pm

    Muy buena la nota Violeta, la violencia es cada vez más marcada, en el caso particular devlas mujeres y mujeres trans en situación de prostitución vivimos todo tipo de abusos institucionales, físicos y psquicos por un Estado ausente que no garantiza nuestra integridad, todo lo contrario, desde que el señor inyendente Leo Nardini cerró los prostíbulos la ruta 8 (corredor de la muerte) es tierra de nadie

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