Unos 700 trabajadores de la automotriz Volkswagen de la planta Pacheco fueron suspendidos días atrás. El plan de flexibilización alcanza distintas áreas de la empresa, tanto operativos como de personal administrativo. Muchos de los trabajadores viven

“No basta con los ajustes que venimos sufriendo los trabajadores, por los aumentos en las tarifas, en el transporte, en la canasta familiar, y ahora que nuestros hijos empiezan las clases, en la canasta escolar. No les basta y ahora también nos suspenden”, expresaron los trabajadores en un comunicado.

El 1 de marzo al ingresar a trabajar en distintos sectores de la fábrica se vio que se habían reducido puestos de trabajo, por tal motivo muchos trabajadores se vieron obligados a realizar otras tareas que antes no realizaban. Esto sorprendió a los trabajadores, debido que nunca antes de parte del Sindicato ni de la empresa les habían comunicado tales cambios.

“Este avance en la flexibilización, se suma a los cambios realizados en el sistema de trabajo en el sector mantenimiento, menos tiempo para el horario de almuerzo y descanso, aumentos en los ritmos de producción, etc”, agregaron.

Los trabajadores suspendidos, Tomas Nieto y Javier Aparicio, denuncian que la empresa busca aminorar el impacto político al anunciar que los suspendidos son menos de los 700 que finalmente quedaron afectados. Además, reafirmaron que el grupo  Volkswagen no se encuentra en crisis, y que las suspensiones tienen un carácter intimidatorio y extorsivo sobre quienes permanezcan trabajando, para lograr un aumento de la productividad y una rebaja salarial. A su vez, remarcaron que la composición del personal suspendido es discriminatoria, y que el activismo gremial, opositor a la conducción oficial de SMATA, ha sido  incluido entre las suspensiones con fines persecutorios.

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